Las salas del palacio
El palacio presenta con diversas salas cada una con su proprio atractivo. Aquí presentamos un pequeño vistazo a los contenidos y objetivos de cada una de las salas.
Los personajes
Los personajes más importantes del siglo de oro se presentan ante los visitantes, ellos nos introducen en los siglos XVI y XVII. La estancia está presidida por la imagen de Doña Inés, tras la cortina se oculta la alcahueta Fabia.
Bienvenida de Lope
Lope nos abre el túnel del tiempo, con sus palabras la voz crispada del caballero desaparece, una atmósfera sonora envolvente sostiene la tensión emocional. El ilustre autor aparece frente a los presentes, iluminado por una luz diáfana y el fondo oscuro sobre el que se recorta.
El imperio
Las referencias espaciales se desvanecen gracias a las geométricas curvas de sus paramentos. Estamos inmersos en el centro del universo: la ilusión del baile astral. El protagonista de este fascinante viaje es Cristóbal Colón.
La magia
El espacio, tiene una forma multiédrica, que partiendo de un oscuro sótano asciende por un laberinto de escaleras que se cruzan y cruzan, y por el que asoman sugerentes puertas, huecos, hornacinas, salientes…; una experiencia para recordar…
Sala de Lope
La sala recurre a la simbología de Lope: la pluma, la espada, su dimensión religiosa, su faceta de hombre galante y su pasión por los libros. El facsímile gigante de «El Caballero de Olmedo» es el fondo escenográfico de la sala.
Teatro virtual
El visitante será por primera vez espectador de una obra de teatro de la época del siglo de Oro, a cierta distancia de los diversos «actores» de la obra. En la silueta de una mascara teatral presenciaremos la obra virtual que provoca en el visitante un efecto visual sorprendente.
Sala de la dama
El jardín de Doña Inés es el decorado elegido para esta sala. Tras las trepidantes escenas anteriores, el visitante penetra en un espacio muy tranquilo. Una iluminación especial en tonos azulados desvela un jardín interior de fantasía.
El duelo
Graderío teatral ambientado, que zambulle al viajero en un mundo mágico, en el que se resuelve el texto dramático de El Caballero de Olmedo. Un canto al mundo escénico, un paseo por el escenario, y una inculcación de amor al teatro.























